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Café de Tacuba: comida mexicana de casa desde 1765

Por Equipo Editorial Boleto+ · · 4 min de lectura

Café de Tacuba: comida mexicana de casa desde 1765

Café de Tacuba: comida mexicana de casa desde 1765

Si caminas por el Centro Histórico de CDMX y te detienes en la esquina de Tacuba, probablemente te encontrarás con una fila de gente esperando mesa. Ahí lleva operando desde 1765 un restaurante que se ha vuelto parte del paisaje chilango: el Café de Tacuba, un clásico de comida mexicana de casa que sigue llenándose casi 260 años después.

No es un lugar de moda ni de cocina experimental. Aquí vienes por enchiladas, arroz a la mexicana, sopa de tortilla y moles servidos como los preparaba tu abuela. Eso, más el peso de la historia y una decoración de principios del siglo XX que se ha mantenido casi intacta, es lo que lo ha convertido en parada obligada para turistas, familias capitalinas y curiosos que quieren comer algo auténtico en el corazón de la ciudad.

Una historia que empezó en el siglo XVIII

El Café de Tacuba abrió sus puertas por primera vez en 1765, en una casona colonial de la calle Tacuba, a unos pasos de donde hoy confluyen el Centro Histórico y la Alameda. Originalmente no era un restaurante enfocado al público mexicano: funcionaba más como punto de encuentro para viajeros, comerciantes y gente de paso que buscaba algo caliente y un café en una época donde estos espacios eran escasos.

El inmueble ha pasado por varias etapas y propietarios a lo largo de más de dos siglos y medio. Lo que distingue al lugar actual es que conserva mucho del mobiliario, los vitrales y la barra originales de principios del siglo XX, cuando el café tomó el formato de restaurante mexicano que hoy conocemos. La atmósfera —con sus mesas de madera, sus espejos grandes y su música de fondo— es casi un personaje más del lugar.

Durante décadas fue punto de reunión de intelectuales, políticos y artistas. Por sus mesas han pasado figuras de la cultura mexicana que lo convirtieron en escenario de crónicas, novelas y hasta películas. Esa veta bohemia sigue presente: muchos visitantes van no solo por la comida, sino por la sensación de sentarse en un pedazo viviente de la historia de la Ciudad de México.

Qué pedir en la carta

La cocina es mexicana de casa, sin pretensiones. Los platillos son los de siempre, bien ejecutados y en porciones generosas. Algunos clásicos que no fallan:

El precio sigue siendo de barrio: mucho más accesible que otros restaurantes del Centro que viven del turismo, y consistente con la idea de que aquí vienes a comer bien, no a pagar una experiencia.

Cómo ir, horarios y qué esperar

El restaurante está en la calle Tacuba, en el Centro Histórico de la CDMX, muy cerca de la estación del Metro Allende y a unas cuadras del Palacio de Bellas Artes. La zona es perfecta para combinar la visita con un paseo por el centro, pero hay algo importante que debes saber: no acepta reservaciones. En hora pico —sobre todo fines de semana y a la hora de la comida— la fila se mueve, pero se forma. Apuesta a llegar temprano o después de las 3 de la tarde.

Para confirmar horarios vigentes y revisar la carta actualizada antes de ir, la recomendación es consultar fuentes oficiales como el portal de cultura del Gobierno de México: gob.mx/cultura/articulos.

Redes y contacto

¿Vale la pena en 2025?

Si lo que buscas es un restaurante mexicano con peso histórico, precios razonables y comida que no intenta reinventarse, el Café de Tacuba sigue siendo de las opciones más sólidas del Centro. No es para una cena romántica ni para una sorpresa gastronómica: es para una comida en buena compañía, con platillos conocidos y la tranquilidad de saber que estás comiendo en un lugar que ya alimentaba a los capitalinos cuando México todavía era Nueva España.

Llega con hambre, con paciencia para la fila y con ganas de probar el mole. El resto lo pone la casa.